Se
entiende por MOTIVACIÓN, el conjunto de variables
intermedias que activan la conducta y/o la orientan en un sentido
determinado para la consecución de un objetivo. Se trata de un proceso complejo
que condiciona en buena medida la capacidad para aprender de los
individuos.
Es lo
que mueve a la persona en una dirección y con una finalidad determinada; es la
disposición al esfuerzo mantenido por conseguir una meta.
Constituye,
por tanto, un factor que condiciona la capacidad para aprender.
En la motivación que un alumno llegue a tener desempeña un
papel fundamental la atención y el refuerzo social que del adulto (profesor,
padres...) reciba. Por eso son importantes las expectativas que los adultos
manifiestan hacia el individuo y las oportunidades de éxito que se le ofrezcan.
Para motivar a un individuo en el estudio, como en
cualquier otra actividad, es necesario poner en juego un conjunto de
estrategias concretas. Un primer paso en el medio escolar es hacer las clases
atractivas a través, por ejemplo, de actividades lúdicas, novedosas,
sorprendentes,... pero dependiendo del nivel educativo en que nos encontremos.
El trabajo escolar requiere esfuerzo, y debemos acabar con el mito de que el
esfuerzo es sinónimo de aburrimiento; es necesario llegar a la conclusión que
vale la pena esforzarse en actividades que realmente merezcan la pena.
LA FAMILIA… es el primer factor y el más importante
en la motivación del alumno o alumna. La disposición para el aprendizaje se le
inculca a la persona a través de las preguntas que se le hacen, los
comentarios, sirviendo de modelo y ejemplo de conducta y actitud.
Para empezar a motivar a una persona hacia
los estudios hay que considerar su historia e ir poco a poco sin pretender
grandes avances de inmediato puesto que contamos con limitaciones. Los cambios
precisan tiempo, son lentos. Para conseguirlos hace falta que las ayudas no
desaparezcan, sean constantes.

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